2.1.13

NAVANTIA remodela su cúpula directiva.



Ocho meses después del cambio de la cúpula, los astilleros Navantia han aprobado una nueva reorganización de primer nivel por áreas de negocio y funciones corporativas que, entre otras cosas, implica el relevo de los tres directores de astilleros y el nombramiento del responsable de los astilleros de El Ferrol, Esteban García Vilasánchez, como nuevo director industrial de la compañía.
Según el nuevo organigrama al que ha tenido acceso Infodefensa.com, Navantia mantiene la bicefalia establecida el pasado abril, cuando la SEPI decidió nombrar un presidente, José Manuel Revuelta Lapique, y un consejero delegado, Jaime de Rábago, aunque este último depende directamente del primero.
Respecto a directores de astilleros, que dependen del nuevo director Industrial, Julio Martín Ramos será responsable de Fene-Ferrol; Antonio Rey Cuerda de Cartagena y Pablo López Díez, de San Fernando-Puerto Real sustituyendo al anterior director Fernando Miguélez, "lo cual personalmente siento ya que considero ha realizado una excelente gestión y su trato personal conmigo siempre ha sido cercano y le deseo le mejor en el futuro".
Navantia explica que se encuentra en estos momentos en una “complicada situación” derivada de la ausencia de contratación de grandes programas militares, una cuenta de resultados con pérdidas recurrentes, “una necesidad imperiosa de diversificar e internacionalizar el negocio”, unos importantes retos tecnológicos del programa del submarino S-80 y una capacidad y eficiencia operativa no adecuada para la situación actual del mercado de construcción naval, “lo que ha hecho una fuerte mella en la situación patrimonial”, agrega la empresa.
Ante esta situación los astilleros públicos señalan que “tiene que proceder a un proceso de redefinición estratégica y operativa” que dé la respuesta adecuada a esos retos para “asegurar la continuidad” de los astilleros públicos.
Por ello, agrega, la compañía ha decidido acometer “una profunda restructuración organizativa”, para conseguir sus objetivos de garantizar “la viabilidad de la empresa, permitiendo dar la respuesta adecuada para mantener el liderazgo, desarrollar nuevas tecnologías y productos y consolidar la solidez y sostenibilidad”.
La nueva organización, según Navantia, está basada en cuatro principios: orientación al cliente, como base generadora de su negocio; orientación a la gestión por programas para fabricar y entregar en tiempo y forma los productos adecuados; racionalización de los medios productivos para conseguir unos costes más reducidos y coordinación de políticas y mensajes, para dar una imagen fiel ante la sociedad.
Según fuentes periodísticas, Navantia cerrará el presente ejercicio con unas pérdidas que rondarán los 40 millones de euros y la cartera de pedidos más corta de los últimos años como consecuencia de caída del sector naval militar.
 
Leído en Infodefensa.com