A Oriol Junqueras se le van acabando los argumentos cuanto más se acerca el primero de octubre. Ayer tuvo que apelar a su familia para intentar dar pena ante el electorado nacionalista y buscar el efecto Fuenteovejuna. Pero va a ser que no. Sabe, y sus asesores jurídicos también, que para mantener el engaño separatista están el un momento crucial ya que tendrá que empezar a firmar decretos que serán absolutamente ilegales ante la legislación vigente en Cataluña, en Andalucía y en Europa. Y tendrá consecuencias jurídicas de carácter administrativo y sobre todo, patrimoniales. Temeroso de lo que le va a caer encima, pone a sus hijos como pantalla para utilizarlos políticamente contra aquellos que no quieran seguirles en su deriva secesionista. Resulta insultante que este individuo haga referencia a que su desafío a la Constitución y al Estatuto de Cataluña pueda suponer perder su patrimonio y por tanto, el de su familia. Un personaje que pretende dejar a millones de catalanes sin su mayor patrimonio: su patria. Parece que a estos patriotas cuando les toca el patrimonio ya dejan de ser tan arrogantes.
Opiniones de un observador de la realidad desde la Bahía de Cádiz, el mejor lugar del mundo para vivir...
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18.7.17
3.7.17
El independentismo catalán ya tiene su primera baja
La decisión del Presidente de la Generalitat de cesar en el día de hoy de su cargo de conseller de Empresa y Conocimiento a Jordi Baiget, supone un punto de inflexión en todo este proceso de desafío soberanista en el que llevamos inmersos desde hace ya demasiado tiempo. Para los 47 millones de españoles, el ex conceller Baiget hubiera seguido siendo un desconocido si ayer no se le hubiera ocurrido hacer pública lo que muchos catalanes piensan y no se atreven a decir ni en el más íntimo de su círculo familiar: lo de la independencia de Cataluña está muy crudo, ha llegado ya muy lejos y nadie, salvo un puñado de descerebrados, están dispuestos a poner en riesgo ni su empleo, ni su patrimonio y mucho menos ni a su familia, por una batalla que está perdida antes de iniciarse, en el territorio catalán, en el resto de España y mucho más, en el conjunto de instituciones europeas e internacionales que no van a apoyar un desafío que se anteponga a la legalidad vigente en la octava economía del mundo y una de las democracias más consolidadas del mundo.
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